Todavía me sigo maravillando de cómo funciona este país cuando todavía me sigo sorprendiendo de lo caóticos que son los alemanes. Y aquí si que me permito generalizar. Sin dudas y con contundencia. Por qué? Por varias experiencias y observaciones a lo largo de estos años y que continúan manifestándose ante mí, en cada una de mis visitas a la piscina, cuando voy a la montaña a bajar en trineo o cuando visito el museo del transporte en Múnich. Estoy hablando con voz bien alta, de que en Alemania hay muchas normas y reglas porque sino la vida sería un caos! Y al asombro a la tendencia natural que tienen la mayoría de los alemanes al caos.

Entro en la piscina, primero compro una entrada, hay varias fórmulas para elegir, como es tarde, me beneficio y entro con una entrada reducida, sólo para una hora y media. Sigo las señales, llego a los cambiadores, son cabinas y no están separados entre hombres y mujeres pero nos podemos encerrar sin problemas. Luego para llegar a la piscina tengo que atravesar las duchas y los lavabos, éstos si, están separados por sexo. Lista con mi bikini y con mis gafas, porque no es obligatorio el gorro. Hay varias piscinas, me interesa la de “nadadores”. Observo que hay una corchera que separa la piscina para los “asociados” a la asociación de natación y los que no. Yo no estoy en ninguna “Verein de nadadores” ya que me gusta probar piscinas nuevas, no sólo la de mi barrio y porque soy más bien una nadadora aleatoria. Una vez al mes, ocho veces al mes… depende del frío que tenga. Me adentro en el agua, hay mucha gente nadando “en libre”… mayores, jóvenes, intermedios, hombres, mujeres… toda una mezcla que parece simpática.

Empiezo a nada a braza para calentar, y a las dos brazadas aparece un hombre delante mío, paro, lo esquivo, vuelvo a tomar el ritmo, dos mujeres hablando y nadando a braza sin meter la cabeza delante mío, esta vez no puedo esquivar tan fácil, detrás mío hay un hombre y una mujer. Me paro, las dejo pasar, y vuelvo a continuar. Otro hombre está entre yo y su línea central, me tengo me mover hacia la corchera si no quiero chocarme. Continúo, hay una chica delante mío nadando, pero ella me esquiva. Unas brazadas más y ya estoy en la otra punta. Han sido 50 metros de suplicio, de perder la coordinación, el ritmo, la respiración, ésto es nadar? Si nado a crol, no veo a nadie y me choco en todos los momentos con los otros nadadores. Pruebo a crol, igual me tengo que parar y encima las abuelitas que están hablando me critican por nadar a crol! Qué en teoría estamos en la zona LIBRE! Sin normas! Llego al otro lado de nuevo, miro hacia atrás, la piscina es un caos de nadadores que van y vienen en medio de unos y otros sin ningún talento en la sincronización, ninguno parece parado, todos fluyen, de un lado para otro. Parece a simple vista un caos, pero no una guerra por nadar. La velocidad es regular, lenta y sin ningún movimiento de aguas extraño. Todo en calma, la gente asume, la gente no protesta, la gente lo ve normal. Continuo con mi nado… todo sigue igual, interrupciones cada 3 ó 4 brazadas, el ritmo de nado se corta cada dos por tres, y es un suplicio nadar.. Se acercan las ocho de la tarde, y algunos nadadores desaparecen, la piscina está más vacía, encuentro un hueco que dura durante todo el largo! Bien! Puedo mantener la técnica, el ritmo, la respiración, el placer de nadar, mis pensamientos no están entrecortados. Fluimos dentro del fluido!!!

Íbamos en coche hacia los Alpes desde Múnich, dirección Garmisch-Partenkirchen, era invierno pero hacía sol, nuestro objetivo era bajar en trineo. Por el camino, cómo suele haber mucha retención si hace bueno en invierno, la observación del paisaje mientras se escucha la radio es bien posible. Y en un punto, del que no me recuerdo el hombre, a mitad de camino, había al lado de la autovía una pequeña montaña, totalmente blanca y llena de nieve, dónde muchísimas personas estaban subiendo y bajando en trineo. Era idóneo porque había espacio suficiente para aparcar los coches y sentirse en un mini-resort-improvisado de vacaciones de invierno. Y mi exclamación fue inmediata! Pero mira! Es el mismo caos que en la piscina!! Suben con el trineo entremedio de la gente que baja con el trineo, no hay ningún orden, y se pueden matar! Incluso se están entorpeciendo para bajar tranquilamente en trineo porque tienen que parar para no atropellar al otro trineísta!

Eso sí.. cuando vas a Bloomberg a bajar en trineo, que es un resort bien estudiado con normas y con reglas de cómo subir a pie hasta la cumbre o en telesillas, y por dónde bajar. Todo funciona, las personas hacen cola en el telesillas, incluso 2 horas en medio de los menos diez grados, pero hace sol, y bajan por las laderas señalizadas. O suben por la parte de la montaña señalizada para subir.. todo bien.

Me acuerdo, hace ya bastante tiempo, cuando fuimos a visitar el museo del transporte en Theresienhöhe, que pertenece al Deutsches Museum. Allí había una colección increíble e histórica de bicicletas… algunas de los años 30 (que me encantan y tengo un par en casa como reliquias compradas en los “Flohmarkts“). Pues bien, justo detrás, hay un anfiteatro dónde se puede ver un video-documental que trata sobre los orígenes del tráfico. Es decir, cuando los primeros automóviles hacían su entrada en escena en las calles de Múnich, de París… conjuntamente con los peatones, los primeros camiones y las bicicletas. Me llamó la atención porque el interlocutor porque cuando se mostraban las imágenes del caos del tráfico en Múnich, no podía entender cómo en París al mismo tiempo, en la misma época y con las mismas circunstancias, “la cosa” era muy diferente.  En París todo fluía con orden, un coche detrás de otro, las bicicletas por un lado, los peatones por otro, los coches por otro. El orden cartesiano estaba presente, no sólo en la realidad pero también en la lógica y en la mente de los parisinos. Era y es inconcebible que cada uno vaya por su lado, porque sino nos matamos todos y esto no funciona! Lógica, lógica terrenal! Pero en Múnich, era bien distinto, peatones, bicis, coches, camiones, todo el mundo compartía calzada, momentos, dirección o no… Unos paraban para no atropellar, otros esquivaban pero se encontraban con otro “automóvil o peatón”. Así que se pusieron a observar a los parisinos para poder establecer las primeras normas de tráfico, para que los alemanes las siguieran y así no mantener el caos por mucho tiempo más.

Ahora que tengo el carné de conducir, y con orgullo me lo he sacado en Alemania y en alemán.. puedo decir, que sí que tienen mil normas ridículas.. pero sobretodo normas al comportamiento cívico. Tendencia al caos y al yo-yo-yo?

Será porque prefieren la individualidad y huir de las normas cuando se encuentran en estado natural? Será porque tienen algún trauma con la privacidad de la libertad en algunos momentos? Cómo que el estado no puede poner normas, dónde no las puede poner? Por ejemplo, en las actividades de tiempo libre? Necesitan este desahogo? Necesitan siempre reglas?

13 comentarios en “Nadar dentro del caos en las Piscinas alemanas”

  1. No me puedo creer que no te riñeran cuando nadabas, ya que todo, pero todo les molesta. Me ha tocado llorar cuando me han puesto verde en el metro o en la calle, simplemente porque tengo que pasar al asiento de la ventana o porque he rozado su bolsa o su mano. Nunca pensé que hubiera gente en el mundo tan mal educada y tan impertinente. Aunque a veces te descolocan porque te echan una sonrisa o un Morgen sin conocerte. Un poco de caos y un poco de desequilibrio. Lo que en España es motivo de risa, aquí te miran con unos ojos como si hubieras cometido un crimen. No lo entiendo.

    1. En primer lugar, enhorabuena por tu blog!!! Aún no llevo mucho en Munich así que no conozco la experiencia de la piscina , ni de los trineos, pero ese mismo caos que describes lo he experimentado con la bici. Ahora que hace tan bueno y hay tantas bicicletas circulando por el centro de Munich, he podido observar el caos!! Cada uno va a su aire y hay muchos accidentes. Visitare el museo del que hablas, me ha interesado la historia de París 🙂

  2. Qué gracia me ha hecho este post! Yo también aluciné con ese caos en las piscinas. No entiendo qué les cuesta separar la piscina por carriles… Yo me choqué dos veces, primero con una chica mientras hacía crol, después con mi marido mientras hacíamos espalda, jajaja… no he vuelto a ir. Me apuntaré a yoga o algo así para cuidar mi espalda, pero este sistema no va conmigo, salgo estresada…

  3. En primer lugar, soy alemán. Aún así, con respecto a lo de la piscina, te doy toda la razón. No lo entiendo tampoco! Me gusta mucho ir a nadar, pero sin carriles no es nada relajante, más bien al revés. La única forma que existe (en mi opinión) es simplemente ir por tu carril imaginario y sin detenerte. Así por lo menos esquivan los que solamente están en la piscina para charlar.

  4. …”en Alemania hay muchas normas y reglas porque sino la vida sería un caos”: ¡ahí los has clavado! Es la misma conclusión a la que he llegado cuando voy a nadar. Son super caóticos. ¡No entiendo qué les pasa! ¡Tan exigentes con el orden y luego ahí, en la piscina, como si nada, lo hacen con toda naturalidad! ¡Ahí creo es donde desahogan toda su indisciplina! ¡Cuando hay poca gente, vale, pero a ciertas horas, como tú has discho, es un suplicio!

  5. Qué horrores gramaticales! Primero tuve que concentrarme mucho para entender lo que quieres escribir y eso que soy nativa de latinoamérica!

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