Comiendo caramelos de salbei, con la cabeza tonta, y sin dormir bien por culpa de que no tengo calefacción, no funciona, y cuando la pongo al máximo (al número 5) la habitación consigue unos míseros 19°C, así que la situación es alarmante y en el trabajo la calefacción tampoco es que funcione de maravilla. Increible. Después de esta queja de mi vida, quiero disculparme por no haber escrito la agenda semanal de esta semana o otros artículos, ya que no paro de trabajar ya sea en la oficina o en casa, y sin dormir pues la cosa no funciona tan bien y tampoco estoy tan despierta! Y como me gusta dar servicio de calidad, como dirian algunos, pues eso, si no puedo escribir un buen artículo con toda la frescura del mundo, no lo escribo. Ya no es tiempo, es tener la cabeza fresca, aireada, creativa y llena de mariposas y ninfas, con agudos comentarios.

Hoy, ya hace más calor, o ya me he acostumbrado al frío, pero viendo la temperatura que durante el finde llegamos a un grado o tres grados, subir unos diez graditos hace que se tenga calor! Aunque pase frío en casa, y esté incubando algo gordo… entre toses y cabeza a estallar.

Por cierto, el sábado estuve en una fábrica de pan y pastelería industrial de aquí de nuestra tierras adoptivas bávaras, e hice un reportaje fotográfico de cómo producen las brezels, y los krapfen (berliners,,, en el norte) y tuve la suerte de comerme uno recién hecho! Con lo fan que soy! Deliciosamente crujiente! Ya llegará el artículo para que veáis que las brezels se enlazan a mano! Mientras hablan de fútbol!

Otra cosa que me pasó, cuando fui a correr (ya estoy bien de problema de la cadera.. o eso parece, porque la estoy tratando con mucho mimo) es que en un punto de un parque de Pasing, paro a hacer estiramientos, concretamente en un banco, y el otro día había una pareja de abuelitos sentados en un extremo, y yo me puse a estirar en el otro extremo, básicamente porque no hay otro banco hasta los próximos 5km, pero atención, antes les pedí permiso y empezaron a decirme de todo, les dije que sólo eran 5min si llegaban, que no se molestaran, porque para el resto de estiramientos no necesito el banco, y me notaron el acento, que no era alemán, alemán, así que me empezaron a insultar, a decir que dónde iba a ir Alemania, que qué me creía y me escupieron y se marcharon gritando y diciendo cosas feas de todos los inmigrantes. Si… nazis todavía hay en Múnich, aunque no se vean.

8 comentarios en “Lluvia, 10°C”

  1. Me encantó tu blog, súper útil sobre todo para los recién llegados. En mi caso soy una mexicana que estará un par de años y también intentará sobrevivir a esta bella ciudad.

  2. Me alegro que estés mejor de la pierna, respecto a la anécdota para olvidar de los abuelos cascarrabias, olvídala, quédate con el saborcito del pastelillo crujiente, por desgracia aún queda gente sin educación en el mundo, pero tu vales mucho mas !ánimo y bébete un»Schnaps» para entrar en calor!

  3. El otro día recogí a un abuelillo que hacía autostop de camino al trabajo.

    Al principio todo fueron sonrisas hasta que, mi Entschuldigen, aber ich verstehen nicht le alertó de que no soy alemán, que se puso super serio y cuando se bajó del coche no me dió ni las gracias por el viaje…

    Pero no hay que desanimarse si lo que les pasa es que son alemanes y lo tienen metido en la cabecita desde pequeños pero en el fondo son buena gente.

  4. Animo ENM, como ciudadana del mundo que me considero porque ya «no soy de aqui, ni soy de alla» (como cantaba alguien), siempre encuentras de todo en la vinya del Senyor 😉 y en todos lados. Cuando no eres de ninguna parte (porque te lo hacen notar) y eres de todas (porque no te queda otra jajajaj), te encuentras con todo: lo bueno y lo malo, pero si algo aprendi, es que siempre siempre debes quedarte con lo bueno y como dice otra persona aqui en tu blog, QUEDATE CON EL SABOR DEL PANECILLO RECIEN HECHO… que envidia me has dado :), un abrazo, Alex

  5. Yo creo, en mi humilde opinión, que puede que ni nazis hayan sido de jovenes, solo que ahora son viejos y a veces, en todas partes del mundo, los viejos tienden a perder el juicio y su cerebro no les funciona del todo bien. Asi nos encontramos con viejecitos adorables, que de jovenes pueden haber sido lo peor y más, y viejecitos desagradables por no decir viejos de…que los anios les acentuaron sus miserias humanas y hoy solo saben grunir. Nosotros somos jovenes y podemos mirar las cosas desde un lugar un poco más sano, no nos lo tenemos que olvidar.
    Saludos y gracias por tan buenos artículos

  6. Es cierto que no hay que complicarse la vida más allá de lo razonable.
    Pero, ¿y si hubieras hecho algo para denunciarlos? Aunque no lograses nada, sólo el hecho de haber sentado un precedente, ya los habría acojonado, al menos, o al menos les habría dejado un mal recuerdo. La próxima la pensarían mejor. Y tú no te habrías quedado contigo esa mala vibra. Bueno, es una idea, yo la divulgaría: fotos, seguimiento hasta lograr una dirección, granaciones,filmaciones, en fin, lo necesario para que del anonimato cobarde pasen al susto o tal vez a la reprimenda o castigo legal. Las leyes aquí son mejores que la gente.

  7. Hola ENM! pues nada, yo también me lanzo a comentar tu post. Obviamente hay abuelitos y abuelitos, como mi vecina de 80 anios que cada vez que hace una tarta me pasa un par de trozos para, como digo yo, hacer el test de calidad 😛 Sinceramente que te insultaran o no, pues me parece lo de menos pero lo de que te escupieran, pues para mi eso ya es cruzar la línea de la «casi» agresión. Personalmente en ese tipo de casos lo que me da rabia es no recordar el repertorio de palabrotas alemanas (lo mismo que cuando conduzco), porque me dan unas ganas de decir un par, y me quedo más agusto… pero nada, me tengo que conformar con lanzar mirada asesina. En cualquier caso, llamarles nazis me da un poco de repelus porque para mi conlleva otras connotaciones asociadas, como por ejemplo políticas que no sabemos y además es caer en lo fácil y en el tópico, así que me desmarco y digo que eran unos racistas. El caso, que la situación económica está despertando unos sentimientos de racismo hacia «los países del sur». Ya me ha pasado un par de veces que me vienen companeros a quejarse de que si Espana hace esto o hace lo otro y parece que tengo que pedir perdón… Y aunque os parezca guasa, con lo del pepino fue lo mismo…. Personalmente prefiero tomármelo como algo aislado y como una de las desventajas de ser inmigrante. Al final hago balance, decido que merece la pena y me quedo con mi abuelita preferida haciendo tartas 🙂 Mucho ánimo!

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