Me encantan los colores de la puesta de sol de Múnich, cuando el cielo está despejado.. es una mezcla de rosa, lila, azul… es precioso. Tengo la suerte de que el comedor da enteramente al oeste, y toda la pared es literalmente una gran ventana. Es una chulada admirarlo y más ahora que no hay hojas en los árboles y puedo ver claramente lo que tengo delante.

Los camiones naranjas ataviados con una grua están recogiendo una a una todas las montañicas de hojas, y la verdad es que la mayor parte de Múnich está ya todo limpio, o por lo menos se puede diferenciar lo que es una acera de un carril bici sin problemas.

Ahora, ya casi no hay hojas en los árboles y empezamos a descubrir los colores de los edificios, la arquitectura, la luz que refleja en los múltiples colores de las casas… una gozada visual! Viva el otoño!

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