Soy Marta Montalvo, tengo 27 años y vengo de Valencia. Tras cuatro años estudiando arquitectura en el levante, decidí hacer las maletas y marcharme de Erasmus a Lausana, Suiza. El afán de seguir aprendiendo y las ganas de tener una experiencia laboral internacional me hicieron decantarme por buscarme unas prácticas en un despacho en Múnich. Así, poniéndose uno a mismo retos. 😉 Y ya va hacer 4 años que ando por la capital bávara.

¿Cómo llegaste a Alemania?

Tras 10 meses en Suiza, me di cuenta de la poca experiencia profesional que teníamos los arquitectos españoles. Nuestra formación académica es buena, pero apenas hacemos prácticas y salimos sin apenas experiencia profesional. En Suiza es obligado entre el Bachelor y el Master, el hacer 12 meses de prácticas y me dije a mí misma, ¡Yo también quiero!  Me puse a mandar curriculums desde Suiza hasta que por fin, encontré un hueco en un despacho pequeño y me vine.

¿Cómo es tu vida aquí?

Estupenda. No me permito quejarme, porque si bien no es todo perfecto, tengo una suerte increíble. Tengo un trabajo que me gusta y que me permite vivir sin problemas, tengo amigos aquí estupendos, la ciudad es maravillosa y tengo al mejor novio del mundo.  No todo es siempre fácil, el idioma a veces complica mucho las cosas en el trabajo; es un constante reto el hacerse entender, me falta la luz de Valencia (el clima no siempre acompaña) y la gente que está lejos, está muy lejos.

¿Qué pensabas de Alemania antes de venir?

Me hace risa, porque yo siempre había venido varios veranos de vacaciones a Alemania pero jamás me imaginé viviendo aquí. Era por tanto un país precioso con veranos suaves. De los alemanes tenía los prejuicios en la cabeza que casi todos tenemos, distantes y fríos.

¿Te cambió tu idea de lo que era Alemania, desde que vives aquí?

Uff, ¡claramente! Primero de todo, Alemania es un país enorme, así que cada región tiene su idiosincrasia y ya de por sí son muy diferentes entre ellos. Me gusta mucho cómo funciona el país en general. Además, al venir de Suiza, veo una permisividad mayor y un mayor parecido a España y el ser europeo.  La verdad que desde que vivo aquí, he aprendido a querer el país, viendo sus virtudes y sus defectos, que los tiene como España. Pero sin duda, una idea muy buena del país.

¿Qué es lo que te llama más la atención de la cultura o del saber hacer alemán?

Me tiene fascinada que haya gente que te grite/te llame la atención si te saltas un semáforo en rojo. La manera que tienen de seguir siempre las normas, sin pensar que a veces se puede hacer las cosas de otro modo. Y algo que aún no consigo entender es por qué los alemanes no saben hacer una fila: ni en la piscina ni en el supermercado.

¿Te fueron difíciles los comienzos? ¿Por qué?

Si, cualquier comienzo es complicado (yo diría sin importar el lugar). Hay que adaptarse a un nuevo país, ciudad, idioma y cultura. Además yo empezaba a trabajar y dejaba atrás mi vida de estudiante. Llegué a una ciudad nueva sin conocer a nadie y con nociones muy básicas de alemán. Al final el no poder comunicarte es complicado incluso para comprarse una SIM para el teléfono. Está claro que además, en Alemania, que el idioma sea tan complicado lo hace algo más difícil, pero nada que no se pueda arreglar con ganas.

¿Crees que esta igual de valorado el trabajo de la mujer en el extranjero que en España?

Uff, yo trabajo en un sector muy masculino (el de la construcción) y cuando voy a reuniones, soy de lejos la más joven, la única extranjera y por supuesto la única mujer, así que más de una vez me da la sensación de que “mi opinión no cuenta tanto” o se me pone en duda.  No he trabajado en España, pero por lo que veo en mi despacho, al final las únicas personas a media jornada son mujeres y los únicos jefe de proyecto son hombres.

¿Lo más duro para ti por vivir fuera es?

El tener a los amigos fuera. Al final la gente que se queda se acostumbra a estar sin ti, y a veces me siento un poco olvidada. El tener que volar cada vez que quiero, sería tan feliz a un tren de 4 horas de distancia, la falta de la luz de Valencia y el mar…ayyy el mar.

¿Lo mejor es?

La constante superación, el darse cuenta lo fuerte que uno es, el aprendizaje constante, el tener oportunidades que en España no tendría, el vivir en una ciudad con una calidad de vida estupenda y algo que me encanta es seguir descubriendo curiosidades. Siempre me sorprendo.

¿Qué consejos darías a otras personas que quieran venir a trabajar a Alemania?

Evidentemente que todo el alemán que sepan será un plus y una facilidad para la integración, que se junten con locales: a los alemanes les encantan los españoles. Y que vengan con la mente abierta y muchas ganas de aprender: que se olviden totalmente de “como en España en ningún sitio” y eviten compararlo todo. Si uno viene con ganas, con tolerancia, Alemania es un país estupendo.

¿Una o dos anécdotas divertidas que contarías a tus nietos?

El organizar con mi compi de piso una fiesta para los vecinos (avisando con semanas de antelación) y que sólo apareciera uno. jajjaa Ahora es nuestro mejor vecino, pero en ese momento lo pasamos mal al ver que no venía nadie. Y abrir la puerta de mi casa a las 5 am ¡al deshollinador! Anécdotas idiomaticas hay muchos, en el trabajo se ríen constantemente de mi/conmigo.

¿Cómo ves tu futuro?

No lo veo. Si algo he aprendido a lo largo de los años es que de poco me sirve pensar a largo plazo. Ahora estoy aquí, feliz, disfrutando y aprendiendo, lo que me depare el futuro, ya se verá. 😉

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2 thoughts on “Marta, Arquitecto, Múnich, Valencia”

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