15.11.2012: Llevo 18 años en Munich. Llegué al mundo en la ciudad gris (Girona) pero en vez de llorar como todos los bebés, nací con una sonrisa de oreja a oreja, para sorpresa de médicos y enfermeras, que no lo podían creer. Espero morir de la misma manera, satisfecha y con una sonrisa de oreja a oreja. Nací peliroja para sorpresa de mi mamá, pero no para mi papá, en su familia son pelirojos, mi pelo oscureció en Alemania, pero no mi alma. Soy una persona creativa, que le gusta el arte y la cultura, me duele la injusticia y el sufrimiento ajeno. Me gustan los retos profesionales y adoro mi profesión. Soy psicoterapeuta internacional y europea, estoy colegiada en Barcelona y Munich. Trabajo en varios idiomas, y me gusta trabajar.

  • ¿Como llegaste a Alemania? Al leer tu primera pregunta, automáticamente pensé… que cómo “carajo” llegué a Alemania..? La verdad es que Alemania nunca fue un lugar de interés para mí, o digamos que nunca despertó mi curiosidad, por mi naturaleza salvaje necesito el contacto con la tierra (no el verde de las vacas), el aire, el mar, el sol, la montaña y el calor humano. Mi motivación fue el amor, me enamoré de un germano y eso me llevó a conocer su maravilloso país, y en ese momento descubrí otra Alemania.
  • ¿Cómo es tu vida aquí? Siempre dije que vivir en Múnich no es aburrido, siempre hay alguien que tiene algo que criticar, algún que otro ataque colérico, alguien que te repasa con la mirada, o alguien que de repente te empuja, o te mira como si fueras un gorila en el zoológico, esto no tiene precio! Cada día es una sorpresa, y al ser extranjero siempre encuentras el “mundo” en la calle. Múnich es un pueblo grande, todo ocurre en el centro y disfrutas de una ciudad irreal. Todos están en la calle, en movimiento, tanto en verano como en invierno, practicas multiplicidad de idiomas, culturas, deportes e intereses. Pagas a cambio muchos impuestos.
  • ¿Qué pensabas de Alemania antes de venir? Mi idea de Alemania era llegar a la igualdad de derechos, a la justicia por encima de todo y la perfección desde un punto de vista español, la perfección por encima de nuestro cadáver. Me encontré con una Alemania de la edad media, donde la mujer no tiene derechos (estamos en un patriarcado y una sociedad colectivista) esto fue un gran shock para mí, no me lo esperaba. No lo entendía, un día como ejemplo recuerdo que me puse a discutir con un director de hospital, confrontándole con una realidad del siglo pasado, en la que él solo contesto “pero Sra. Ávila en España las mujeres no tienen derecho a nada”… Confundí mucho sus actitudes e interpreté demasiado el lenguaje no expresado, sino racionalizado, hasta que entendí que eran mucho más respetuosos que los españoles, más tolerantes pero evidentemente menos empáticos. Esperaba demasiado de esa perfección, pero aprendí mucho sobre respeto, tolerancia y educación.
  • ¿Te cambió tu idea de lo que era Alemania, desde que vives aquí? Mi idea cambió de Alemania, aunque nunca me había interesado por el país y sus gentes (hay cosas que siguen sin gustarme) hay cosas que admiro y doy gracias por haberlas aprendido. Nunca viví la discriminación por parte del los habitantes, pero sí viví una “tortura china” por parte de mi familia política que no aceptaba que una española siendo mujer pudiera ser tan competente a todos los niveles, físico, psíquico y social o más que su marido. Pero esto me acentuó la creatividad latina e imaginación y me sirvió para echarme muchas risas en el mercado latino a costa de mis vivencias insólitas.
  • ¿Qué es lo que te llama más la atención de la cultura o del saber hacer alemán? Lo que más me llamó la atención de la cultura fue el respeto al trabajo y al trabajador, eso es impagable, y que a la vez ellos viven enfocados al ocio, saber disfrutar de su tiempo libre dándole a la vez esa importancia que se merece. Alemania con todo el respeto, es para mí la “ley del mínimo esfuerzo, pero a su vez son muy eficaces” NO les gusta el esfuerzo, y menos si no hay remuneración económica. Este fue otro punto importante, el dinero tiene un valor. Hablar de dinero no es un pecado… Por otro lado los alemanes son muy dados a la cultura, y el saber hacer.
  • ¿Te fueron difíciles los comienzos? ¿Por qué? Los inicios en este país fueron para mí terribles, no entendía los códigos, a mi me daba la sensación de haber entrado en el país de Peter Pan, y haber perdido mi autonomía y de repente sentía a una mujer madura (25 años) tratada como una inútil “Fremdbestimmt” hoy en día estoy encantada de estar en el país de Peter Pan con 45 años. Hay tiempo para todo, cuando observo mi país, no desde un punto de vista político, sino de la gente, alucino que muchos tienen varios másters, carreras, y siguen con la ilusión de crear y ocupar su tiempo en rendimiento, mientras que los alemanes se dedican a ellos mismos y al ocio.
  • ¿Crees que esta igual de valorado el trabajo de la mujer en el extranjero que en España? El trabajo de la mujer no está para nada valorado, e incluso en las reuniones de equipo a la mujer alemana no se la tiene en cuenta, aunque intenten aparentar. A la extranjera quizá se la tome en cuenta, según de dónde venga y sus cualidades. Múnich está definitivamente en la edad media.
  • ¿Lo mas duro para ti por vivir fuera es? Sentirme extranjera, aunque nadie me discrimine. Y el hecho de no tener el mar a mi lado, esa agua salada y esas gaviotas volando…
  • ¿Lo mejor es? El respeto, la comunicación, mi tranquilidad, aprender a vivir en una sociedad colectivista, la naturaleza, tener tiempo para hacer las cosas, y poder compartir con mis amigos el tiempo, ya que en mi país se comparte de otra manera, no nos dedicamos el tiempo, nos dedicamos las horas. En Múnich aprendí que mis amigos son mi familia, y que debemos cuidarlos. En relación con mi crecimiento personal, salí de mis tabúes, a pensar en el prójimo de forma consciente porque antes lo hacía de forma automática, a saber expresarme y a saber lo que quiero. Y lo mejor que aprendí fué a decir NO.
  • ¿Qué consejos darías a otras personas que quieran venir a trabajar a Alemania? Aconsejaría a la gente que quieran venir a vivir aquí que se tomaran la molestia de aprender el idioma, ya que es una cultura del habla, ellos no se expresan a través de la mímica, sino del discurso, que no estén negativos a aprender como piensan y sienten, y que se tenga en cuenta que este proceso de aprendizaje dura unos cuatro años. Aprender el idioma dura 6 meses, pero entender como piensan y sienten lleva alrededor de 4 años. Otro consejo sería que supieran que la alemana es la cultura de la PACIENCIA, y eso es muy importante porque nosotros somos la cultura de la  impaciencia. No son perfectos, pero todos los países tienen algo negativo en su cultura.
  • ¿Una o dos anécdotas divertidas que contarías a tus nietos? Te cuento dos anécdotas: tengo muchísimas anécdotas desde los encuentros con el “Kresiverwaltungsreferat” hasta hace 10 minutos, en este país no te puedes aburrir…. La primera fue un día que decidí invitar a unos amigos a la ópera, que a mí me encanta, así que con mi poco alemán compré las entradas, llegando triunfante a casa. No miré su contenido, y el día en cuestión cuando abrimos los sobres y vimos el contenido de las entradas, todos me miraron, se rieron y preguntaron si yo sabía qué significaba “Stehplatz”. la verdad es que me había parecido muy barato. Muy estoicos nos tragamos toda la ópera en el 4° ó 5° piso de la ópera. La otra anécdota fue cuando fuimos a una casa invitados, y yo escuché que alguien decía “meine Beileid” (mis condolencias)… yo interpreté que se trataba de un funeral, ya que las fiestas alemanas por aquellas épocas no eran un desdén de juerga y pandereta, y al llegar mi turno le dí la mano al Señor y le dije meine “Beileid für Ihre Frau” a la que el Señor me contestó que esperaba que su mujer aguantara hasta el final, ya ella celebraba su fiesta de cumpleaños y él no estaba dispuesto a lavar todos los platos… El «Beileid» (condolencia) era para el gato… Por último, alguna que otra vez me han dejado sin cenar por llegar 5 minutos tarde…
  • ¿Cómo ves tu futuro? Mi futuro lo veo allá dónde esté feliz, no sé si en Alemania, o en Francia, o en España, o en Chile… allá dónde la naturaleza pura me llame y me arrope, ya sea con gente, animales o con paisaje, o con todos. Pero seguro que no en extremo oriente o Asia o África… Si debo elegir, elegiría la Costa Brava o el Pacífico.

One thought on “Entrevista: Celia, Psicoterapeuta Internacional y Europea, Girona”

  1. Genial!!! Me ha encantado!! Llevo 2años en Munich y realmente me he sentido totalmente identificada n muchos pensamientos y sensaciones que describe Celia y en lo que me resulta nuevo m ha parecido muy interesante y útil (al fin y al cabo yo llevo sólo 2años aquí y hasta hace 2-3meses no me he empezado a dar cuenta de cómo es la sociedad alemana/bávara).
    Gracias por esta entrevista tan personal y auténtica,por este análisis de la sociedad alemana.

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